Málaga Nocturno

De Crónicas Nocturnas
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Metatrama de Málaga Nocturna

"La primera en el peligro de la Libertad, muy Noble, muy Leal, muy Hospitalaria, muy Benéfica y siempre Denodada Ciudad de Málaga." - Lema de la Ciudad


El cambio ha sido algo que ha marcado la historia de la ciudad y la provincia. Ha pasado de manos Sabbat a manos de la Camarilla en más de una ocasión, y aunque los habitantes nocturnos hayan desaparecido hace tiempo, es útil saber qué fue de ellos, cómo cambiaron sus gobiernos y cómo afectaron a la propia Málaga.

Conocer el pasado sirve, no solo para saber lo que ocurrió, sino también para conocer el carácter de la ciudad y la provincia, además de tener una idea de lo que podría ocurrir. Como se suele decir, el tiempo es cíclico, y nunca se sabe cuándo todo puede volver a ser como antes.

Metatrama

La ciudad nació con el nombre de Malaka, de la mano de los fenicios, y en la forma de una colonia comercial y de explotación de recursos durante la expansión de esta civilización por el Mediterráneo. Tras la estela de los fenicios, los griegos llegaron igualmente a costas malagueñas, en menor número pero formando a la vez una pequeña comunidad cerca de la propia colonia fenicia.

El carácter pacífico que marcó la colonización, junto con los avances y conocimientos, tanto fenicios como griegos, además de las buenas relaciones con el reino de Tartessos se traducen en una avance comercial y cultural en toda la zona, dándole una importancia y prosperidad a la zona lo suficientemente destacable como para que Malaka comience a ser conocida en todo el Mediterráneo.

No hay información sobre los movimientos de la Estirpe durante esta época, pero se puede deducir que existía una presencia Gangrel en la Península, llegados desde el norte junto con los movimientos de las tribus celtas. Es de suponer que junto a los colonos fenicios y griegos llegaron vampiros con los mismos intereses de expansión, posiblemente de los clanes Brujah ,Toreador o Ventrue . También existen rumores sobre algún tipo de contacto con los Seguidores de Set del otro lado del estrecho.

Vampira Desconocida

Comienzan los cambios

Los cartagineses llegaron tras los fenicios y griegos, pero estos, al contrario que los anteriores, llegaron como conquistadores apoderándose de las ciudades y de los recursos con la fuerza de las armas. Cuando Cartago se apoderó de buena parte de la Península Ibérica, Malaka, rebautizada como Malaca, no fue una excepción.

La invasión cartaginesa trajo inevitablemente a la Estirpe a la Península. Brujah y Lasombra llegaron en bloque trayendo consigo un conflicto en el que los vástagos más jóvenes se rebelaron contras sus ancianos, provocando una cruenta guerra que se alargaría en el tiempo. La guerra secreta entre chiquillos y sires fue intensa en la ciudad de Malaca, como ciudad portuaria, era una de las entradas a la Península y por lo tanto una vía de entrada para el bando que la poseyera. El gobierno cambió de manos entre neonatos y antiguos en varias ocasiones hasta que finalmente los jóvenes tomaron el control con una coalición entre Brujah y Lasombra.

Roma a las puertas

Con la expansión del Imperio Romano, el final de las Guerras Púnicas y el consecuente final de Cartago, la influencia de Roma llega hasta la Península Ibérica donde se expanden sistemáticamente hasta ocuparla en su totalidad.

Málaga vuelve a ser un punto decisivo y gana una importancia considerable bajo el dominio romano. Se expande el puerto y la ciudad es utilizada como vía de comercio y contacto con el interior de la Península y el resto de puertos del Mediterráneo. La cultura romana arraiga en la zona, y esto se traduce en un importante desarrollo económico y social de la ciudad, hasta el punto de ser nombrada ciudad federal romana bajo la Lex Flavia Malacitana, recibiendo derechos y deberes equiparables a cualquier ciudad del Imperio Romano.

Junto con la expansión romana llegaron a la Península los Ventrue que desplazaron rápidamente la coalición de Brujah y Lasombra. Los motivos de la rápida expansión Ventrue fueron la debilidad de la coalición tras la larga guerra contra sus antiguos y la unión de un importante número de Lasombra a las líneas romanas.

El Ventrue Tito Publio II fue el conquistador y gobernante Málaga en esta época. Era un vástago con ambición y ansia de dominios y grandeza. Había puesto sus ojos sobre la ciudad y decidió convertirla en su gran proyecto.

Lex Flavia Malacitana. 74 d.C

Con un gran esfuerzo, una más que considerable inversión de recursos humanos y de la Estirpe, consiguió el mando de la ciudad y comenzó a trabajar en ella hasta ponerla al nivel de otras ciudades importantes de Roma, no solo expandiéndose físicamente y mejorando su comercio, sino consiguiendo además la concesión de la Lex Flavia Malacitana.

El gobierno Ventrue de Tito Publio fue próspero y duradero, apenas hubo contratiempos, y aquellos que surgían eran solucionados de forma rápida, contundente y práctica. Cuando la corriente cristiana llegó a la Península Tito Publio vio posibilidades en este nuevo movimiento y no dudó en unirse. No sólo se adhirió al cristianismo, sino que lo defendió de forma activa, ganándose en cierta medida el apoyo de algunos miembros influyentes del clan Lasombra, que viendo las posibilidades de la nueva religión empezaban a introducirse poco a poco en sus estratos de poder.

El comienzo de una nueva era

La caída del Imperio Romano a manos de las pueblos germanas se extendió a todo el Imperio, incluyendo la Península Ibérica y trayendo una importante época de inestabilidad. Las ciudades de la costa fueron saqueadas, incluyendo la ciudad federal de Malaca, y la precaria situación de guerras y enfrentamientos entre las distintas tribus germanas y la población hispanoromana continuó hasta la consolidación y formación de un Reino visigodo por parte de los invasores.

A pesar de la unificación de la Península bajo el Reino visigodo, los conflictos no cesaron. El reino estaba plagado de disputas entre distintas facciones, y a su vez la población hispanoromana, de creencia cristiana, seguía manteniendo un cierta resistencia ante los invasores paganos. Esto plantea un mapa de inestabilidad general, muy lejos de la idea de reino unificado.

Durante uno de los frecuentes enfrentamientos internos en el Reino visigodo, uno de los bandos, aspirante al reinado, solicitó ayuda a Bizancio que acudió con rapidez, sin embargo los bizantinos no se limitaron a prestar su ayuda sino que una vez terminado el conflicto se asentaron en la Península creando la Provincia Spania que se extendía por la costa sur, incluyendo Malaca, y la costa este. La rapidez de la ocupación se basó en gran parte al buen recibimiento de la población local, ya que aún había una fuerte influencia romana, y los bizantinos, al contrario que los visigodos, profesaban el cristianismo.

Malaca, como parte de la Provincia de Spania, estuvo bajo la influencia bizantina durante cincuenta años hasta que el Reino visigodo, esta vez unido, y bajo la bandera de la cristiandad, se movilizó y expulsó definitivamente a los bizantinos de la Península. Sin embargo los conflictos internos volverían para sentenciar el final del reino de origen germano.

Los conflictos humanos tuvieron su reflejo en el mundo de la estirpe donde Brujah , Ventrue y Lasombra se enzarzan en sus propias guerras por el dominio y los recursos humanos. Mientras muchos Ventrue volvían a Roma en un intento de mantener su capital, Tito permaneció en Malaca. Estaba decidido a mantener la ciudad en la que tanto había invertido y que le pertenecía por derecho, pero el avance germano fue inexorable.

La ciudad fue víctima de los primeros saqueos por mar y aunque Tito Publio II pudo mantener el gobierno durante un tiempo, esta situación terminó con la llegada de los visigodos y la formación de su reino.

Tito Publio se vio obligado a dejar la ciudad quedando en manos de intrigas Brujah y Lasombra llegados con los visigodos, que intentaban hacerse con el dominio y sus recursos. Pero el Ventrue , que había desarrollado una cierta obsesión por la ciudad de Malaca, no abandonó sin más, se refugió al este de la ciudad planeando su regreso durante años.

En su exilio, Tito abrazó a varios chiquillos entre los hispanoromanos locales que se oponían a los invasores paganos, y nombrandolos La Guardia Malacitana, los envió con el fin de reunir información sobre el enemigo y asestar pequeños golpes contra los visigodos y su gobierno de la región.

La llegada de los bizantinos dio a Tito la oportunidad que esperaba, no tardó en unirse a los vástagos que acompañaron el movimiento bizantino compartiendo toda la información recaudada y ofreciendo toda su ayuda y la de sus chiquillos, esto se tradujo en una rápida conquista y la vuelta del domino de Malaca a las manos de Tito .

Durante la ocupación bizantina se produjo una guerra oculta entre Ventrue y Brujah que pugnaban por el gobierno de Málaga. Ambos bandos se debilitaron y sufrieron importantes bajas pero el dominio continuó siendo Ventrue , al menos durante un tiempo. Mientras Ventrue y Brujah luchaban en una guerra de desgaste los Lasombra se hicieron fuertes gracias a su intrusión en la iglesia cristiana y una vez el Reino visigodo se unificó y convirtió al cristianismo el poder Magíster creció sobremanera.

Rodrigo de Emerita, Lasombra con importantes contactos en la Iglesia, llegó junto con los ejércitos visigodos dispuesto a reconquistar Málaga de manos bizantinas, mientras los Brujah se enfrentaron a él, Tito Publio optó por una estrategia distinta y con vistas a largo plazo. El Ventrue entregó el gobierno de la ciudad a Rodrigo alegando a la unidad cristiana a cambio de un pequeño dominio en la región.

El Lasombra aceptó de buena gana y Tito se retiró al este de Málaga, pero sus intenciones no eran tan humildes: estaba dispuesto a recuperar la ciudad sin importar el tiempo que debiera esperar para que la oportunidad llegara de nuevo.

Al-Ándalus

Una disputa entre casas nobles por la corona del Reino visigodo fue la puerta que dio paso a la conquista musulmana. Uno de los bandos lanzó una petición de ayuda a los habitantes del otro lado del Mediterráneo, que aceptaron rápidamente. Un gran ejército musulmán entró en la Península, derrotando a los enemigos de sus supuestos aliados, tras lo cual decidieron avanzar y lo que en un principio era una colaboración, acabó convirtiéndose en una conquista en la que los recién llegados se apoderaron de más de media Península Ibérica, naciendo así Al-Ándalus.

Los principios del reino de Al-Ándalus fueron realmente buenos; se respetó la cultura local permitiendo la práctica de las religiones cristiana y judía. Los conocimientos que trajeron con ellos ayudaron a que se produjeran importantes avances de diversa índole en toda la zona conquistada. Sin embargo, la historia de Al-Ándalus no fue pacífica ni simple y estuvo plagada de divisiones y conflictos internos.

Alcazaba de Málaga

A mediados del siglo IX los vikingos hacen acto de presencia en las costas de Al-Ándalus, centrándose en la zona de la actual Sevilla, estableciéndose en los alrededores e incluso saqueando la ciudad en más de una ocasión. Pero aunque la mayor actividad de estos saqueadores se registrara en la zona de Sevilla y el Guadalquivir hay referencias de incursiones más pequeñas y con resultados menos notables a lo largo de la zona costera oriental, como Málaga. Estos invasores fueron finalmente derrotados siendo expulsados en su mayoría y asimilados en menor medida.

A finales del siglo IX y principios del X se produjo en todo Al-Ándalus varias revueltas de manos de los muwallads (muladíes), estos cristianos conversos suponían la mayor parte de la población del reino sin embargo no tenían peso político que representara este hecho, haciéndole sentirse marginados en su propia tierra. Las revueltas fueron finalmente sofocadas, otorgando cierta autoridad a los muwallads en lo que al gobierno se refería.

Los acontecimientos más significativos de este periodo fueron la aparición de los reinos de Taifas, que hicieron que Al-Ándalus se fragmentara en varias ocasiones debido a luchas internas, llegando a provocar enfrentamientos entre los propios musulmanes. El reino (o Taifa) de Málaga se formó y desapareció hasta cuatro veces durante los distintos conflictos, hasta que finalmente fue incorporado al reino de Granada.

La llegada de los Almohades al reino supuso un cambio importante con respecto a la política, instaurando un fundamentalismo religioso que supuso el descontento en una importante parte de la población. A pesar de esto, y debido en parte por su carácter de ciudad portuaria, la ciudad de Málaga se resistió a este fundamentalismo manteniendo parte de las libertades de cristianos y judíos.

Con la llegada de los musulmanes a la Península también lo hizo una nueva remesa de vástagos bajo las mismas creencias. Lo ocurrido durante la ocupación y gobierno musulmán tuvo su reflejo en la sociedad Cainita, desembocando en conflictos, conquistas y conversiones religiosas. Durante esta época los Assamita hicieron acto de presencia en la Península, junto con la llegada de los almohades, manteniendo una cierta autoridad disputada con los Lasombra musulmanes, y conversos, y con los Brujah .

Durante la toma de Málaga por los musulmanes el Ventrue Tito Publio II volvió a la ciudad con intención de prestar su ayuda y conseguir suficiente reconocimiento en la defensa como para volver a tomar el poder, sin embargo el ataque musulmán fue certero y solo la intervención de uno de sus chiquillos salvó a Tito de la muerte definitiva, viéndose forzado a huir al norte, a territorios cristianos.

En los comienzos del reino de Al-Ándalus el gobierno de Málaga recayó en manos de un Lasombra musulmán demasiado implicado en las guerras entre clanes como para ofrecer un buen gobierno. Tras las revueltas de los mawallads, los vástagos conversos consiguieron un poder equiparable con respecto a lo que el gobierno se trataba, de este modo, el considerado sabio, muwallad Brujah Corman consiguió el dominio de Málaga y durante mucho tiempo la ciudad supuso un ejemplo de tolerancia y avance, además de obtener una política lo suficientemente competente para sortear los vaivenes y conflictos tanto humanos como de la estirpe.

La vuelta del cristianismo

A la vez que los múltiples enfrentamientos en Al-Ándalus debilitaban el reino musulmán, los cristianos del norte se hacían más fuertes, lo suficiente para emprender una campaña de reconquista de territorio que acabó siendo un éxito. Al final de la campaña tan solo el reino de Granada, el cual conformaban Málaga y Granada, era el único que resistía ante las fuerzas cristianas y su avance sistemático.

En esta última etapa los ejércitos cristianos desviaron sus fuerzas a la conquista de Málaga, con la intención de aislar completamente Granada. Tras la conquista sistemática de las plazas y fortalezas circundante a la ciudad se produjo el asedio de Málaga, uno de los más largos de toda la campaña de la Reconquista. Finalmente la ciudad sitiada cedió y entregó las llaves a los ejércitos cristianos. Sin embargo la ciudad fue castigada por su resistencia y a excepción de veinticinco familias nobles que permanecieron como mudéjares, la población al completo fue esclavizada y dispersada por toda la Península. Tras esto se produjo la repoblación cristiana de las tierras expropiadas a los musulmanes y una reconstrucción y ampliación de la ciudad al estilo cristiano. El ejército cristiano, con el clan Lasombra entre bastidores, se preocupó de conquistar cada fortaleza cercana a la ciudad de Málaga antes de realizar el asedio definitivo. En Vélez Málaga, el señor de la fortaleza, del clan Brujah , se negó a abandonar y retirarse a la ciudad para su defensa, dispuesto a combatir allí mismo a los cristianos hasta su última gota de sangre. Encontró su final a manos de un vástago de clan desconocido llamado Don Abelardo de Narváez. A esta fortaleza le siguieron otras tantas hasta desembocar en el largo asedio de la ciudad de Málaga.

Tras varios meses de asedio el Califa Brujah Corman declaró su intención de entregar la ciudad en un intento de detener el sufrimiento que estaba produciendo a la población aquel asedio interminable, algunos se opusieron, entre ellos, siendo el más ferviente de todos, su chiquillo Björn, un hombre del norte capturado y abrazado años atrás durante un asalto fallido en las costas de Málaga.

Corman entregó finalmente la ciudad mientras que Björn escapó junto con varios partidarios de continuar la lucha. Sin embargo, la decisión de Corman trajo más mal que bien a la población y a pesar de que luchó con ahínco por el bienestar de las genes de la ciudad, apenas pudo salvar a unos pocos de la esclavitud. Aquella decisión y pérdida marcó a fuego al Califa que, invadido por la tristeza, acabó retirándose de la Península, y algunos dicen que del mundo.

La ciudad pasó a manos cristianas y fue Alonso Beltrán, del clan Lasombra y ferviente católico, el encargado de dirigirla. Su fe se vio reflejada en la expansión de Málaga que comenzó con la construcción de una importante cantidad de iglesias y monasterios por toda la ciudad.

El Siglo de Oro

El Castillo/Fortaleza de Gibralfaro

El mismo año en el que la ciudad de Granada se entregaba a los Reyes Católicos se produjo el primer paso para que el reino de Castilla acabara convirtiéndose en el imperio Español. Cristóbal Colón partió en una expedición que acabaría con el descubrimiento de América y que se traduciría en un aumento sustancial de tierras y riquezas para la Corona, comenzando así el Siglo de Oro Español.

Durante el este periodo España se convirtió en la primera potencia mundial del momento, fue una época de esplendor para la cultura, plagada de grandes dramaturgos y de conquistas que acabó convirtiendo el reino en un imperio en el que no se ponía el sol. También fue una época de contrastes, en la que convivían las grandes fortunas con la miseria más baja.

Alonso Beltrán, del clan Lasombra, ejerció durante poco tiempo su dominio sobre Málaga. Tras el descubrimiento de América abandonó el cargo para zarpar rumbo al Nuevo Mundo con la ambición de conquistar nuevos territorios. Su chiquilla, María de Fresno, fue la nueva gobernante de la ciudad. Sin embargo, aquel cargo era algo que no deseaba, no estaba hecha para el gobierno según sus propias palabras, y abandonó la ciudad para marchar a Madrid buscando un lugar más “cómodo y agradable”. Miguel Sotomonte, del clan Ventrue , fue el tercer gobernante. Este sí pareció que tomaba las riendas de la ciudad llegando incluso a comenzar la construcción de la catedral de Málaga el año 1528 como símbolo de hegemonía y fervor cristiano.

Sin embargo, el gobierno de Sotomonte tampoco fue duradero. Ávido de conquistas y poder se unió a la campaña contra Túnez abandonando la ciudad sin nombrar sucesor alguno. Málaga aguantó la ausencia de gobernador durante una considerable temporada. Los cainitas, tras los nombres de las familias burguesas de la región, tomaron sus propios dominios, explotaron sus tierras y comenzaron negocios que hicieron prosperar la ciudad. El problema de esta situación radicaba en la falta de unión de la Estirpe; aunque el puerto y los negocios prosperaban, la ciudad permanecía descuidada, políticamente hablando.

Este desgobierno fue patente e incitó a los vástagos musulmanes, que aún permanecían en la provincia, a levantarse contra el gobierno cristiano. En 1568 se produjo el levantamiento morisco en la serranía de Málaga. Un conflicto que llegó a suponer un peligro real hasta el punto de necesitar la intervención de los tercios para sofocar a los insurgentes. La amenaza de los vástagos musulmanes y su levantamiento, junto a epidemias y sucesivos desbordamientos del río, dejó patente los peligros a los que se enfrentaba la ciudad debido a la falta de cohesión entre los habitantes cainitas.

Era una Nosferatu, llamada Helena Ortega, la que toma papeles en el asunto del abandono de la ciudad, se hace con la regencia a base de extorsión y amenazas de airear secretos de los vástagos de la ciudad y utiliza su nuevo puesto para mejorar la infraestructura de Málaga.

Poco a poco pero con buen paso Helena consigue mejorar la ciudad con proyectos como la ampliación del puerto, la construcción del acueducto de San Telmo y la continuación de la construcción de la catedral. Pero el buen hacer de la Nosferatu se ve truncado con el regreso de uno de los que fuera regente en el pasado. La llegada del Ventrue Miguel Sotomonte desestabiliza el gobierno, dividiendo la población vampírica entre los que apoyan a Helena y los que apoyan al antiguo regente.

Helena es la que acaba con un largo conflicto que amenaza con acabar todo su trabajo. Se reúne con Sotomonte y acuerda dejar el cargo, a cambio de que se continúen los proyectos que están por concluir y añadiera varios ya planteados. El Ventrue accede, y aunque Helena se queda en segundo plano, unos meses después, desaparece misteriosamente.

Poco después de su ascenso como gobernante de la ciudad, Miguel Sotomonte se adhiere a los preceptos Sabbat, declarando Málaga fiel a la Secta tras convencer al resto de la población vampírica de la ciudad.

Ocupación Francesa en Málaga

Las fuerzas de ocupación francesas hicieron acto de presencia en Málaga en el año 1810. Las fuerzas españolas hicieron frente a las invasoras en Teatinos siendo estas últimas las vencedoras y por lo tanto ocupando la ciudad a la que impusieron una desorbitada multa a causa de la resistencia. Desde ese momento la ciudad fue francesa, sin embargo esto no quería decir que lo fuera toda la provincia, ya que muchos hombres, de distinta procedencia y posición social, se echaron al monte dispuestos a enfrentar al invasor del modo que fuera.

Así se extendió por la serranía de Málaga la guerra de guerrillas. Los patriotas se armaron y organizaron para luchar contra los invasores, y aunque sus victorias no fueron decisivas consiguieron provocar un importante desgaste entre las filas y recursos franceses hasta su definitiva retirada de la provincia.

Con la entrada de las tropas francesas también lo hicieron los miembros de la Camarilla de este mismo origen. Un grupo de vástagos se instaló en la ciudad bajo el principado de Pier Mattie, un principado que fue mucho más difícil del que esperaban.

La Camarilla combatió al Sabbat de la ciudad con la ayuda del ejército francés, pero el enemigo no fue destruido completamente y este, como hicieran los humanos, se retiró a las zonas rurales desde las que poder planear un contrataque. El Sabbat combatió y saqueó a lo largo de la serranía bajo el nombre de bandoleros como la Bruja de Alfarnate, pero hubo un hecho que cogió por sorpresa tanto al Sabbat como a la Camarilla francesa. Un grupo de miembros de la Camarilla de origen español se levantó en armas, pero no contra el Sabbat sino contra la propia Camarilla invasora.

Se produjo un hecho extraño durante este tiempo, uno que acabaría llamándose la Extraña Alianza. No hubo reunión, pacto o conversación alguna entre los patriotas de la Camarilla y el Sabbat, sin embargo ambos bandos luchaban contra un mismo enemigo. Hay registros de ataques a las fuerzas francesas por toda la serranía, tanto por parte de unos como de otros, a veces casi simultáneos, pero no se sabe de ningún enfrentamiento entre patriotas y Sabbat.

Finalmente las fuerzas francesas se vieron obligadas a retirarse de la provincia y con ellas los propios vástagos de la Camarilla abandonaron la ciudad, ante esto el Sabbat acudió raudo a reclamar su gobierno, con Esteban Dómez a la cabeza, restaurando de nuevo el dominio de la Secta en la provincia. Los patriotas por su parte, debido en gran medida por su escaso número, no pudieron hacer nada contra el restaurado gobierno Sabbat y se vieron obligados a seguir en la serranía, esta vez combatiendo al eterno enemigo.

Tras la retirada de los franceses, Málaga está marcada por varios factores: el poder de las familias burguesas, una importante industrialización y varias revueltas de carácter liberal. Los cainitas de la provincia controlan a las familias ricas y se esfuerzan en aumentar sus ingresos en todo lo posible, pero la Camarilla está al acecho e intenta desestabilizar el gobierno del Sabbat mediante movimientos populares incluso intentando un golpe durante la creación de la Primera República. Los esfuerzos de la Camarilla resultan inútiles, al menos hasta que cambian su forma de actuar y toman una postura menos agresiva; se dedican a minar el comercio de la provincia e incluso traen La Filoxera para arruinar los cultivos de la vid. A final de siglo la ciudad está en clara decadencia, con necesidades de cambio y con una importante oportunidad para la Camarilla.

Siglo XX

España entra en el nuevo siglo intentando levantar cabeza tras la Guerra hispano-estadounidense y la consecuente pérdida de sus colonias en el Nuevo Mundo. Pero al país le espera un siglo difícil con crisis nacionales, dictaduras y una cruenta guerra civil, antes de poder verse una cierta estabilidad.

A principio de siglo Málaga intenta encumbrarse en un ambiente de depresión social y económica, intentando reinventarse, invirtiendo en agricultura, transporte e infraestructura. En esta época el Sabbat intenta retomar el control como puede, sin embargo la Camarilla no deja de acechar, se adhieren tanto a la Dictadura de Primo de Rivera como a los movimientos sindicales, afines a los ideales republicanos, y comienzan a usar sus influencias contra los territorios Sabbat.

Con la proclamación de la República la Camarilla lanza un ataque precipitado contra el Sabbat que se traduce en la Quema de conventos e iglesias del 31, siendo el Sabbat desplazado completamente del poder en Málaga. Sin embargo, la quema crea un cisma entre Toreador, que ven una atrocidad en este acto, y los Brujah que se pusieron al frente del ataque. Esta situación de desunión afectaría al gobierno de la Camarilla en la ciudad, acarreando unos resultados nefastos.

Guerra Civil fue el escenario perfecto para que el Sabbat reconquistara la ciudad.

Con el Arzobispo Santos a la cabeza, el ataque fue brutal. El Sabbat cometió terribles atrocidades tanto en el mundo vampírico como en el humano, sometiendo a la ciudad a una de las represiones más duras de la guerra. Algunos dicen que estos crímenes fueron lo suficientemente horribles como para trastornar al propio Santos,creándole una paranoia e inseguridad relacionada con un posible contraataque de la Camarilla.

Durante toda la dictadura Santos se obsesiona con la seguridad de la ciudad, convirtiéndose en su principal objetivo y lo absorbe completamente durante años. Son los Obispos los que consiguen fomentar el desarrollo de los distintos aspectos de gobierno, pero debido a la obsesión del Arzobispo por la seguridad, estos movimientos y políticas de desarrollos se centran en la capital, quedando de este modo el resto de la provincia desgobernado, con una escasa participación del Sabbat en el gobierno de la Estirpe.

El abandono de la provincia por parte de Santos no pasa desapercibido, y es en esta época en la que hacen acto de presencia los Independientes. Poco a poco, varios de ellos comenzaron a instalarse en las costas de la provincia. Cuando fue evidente que el Sabbat no estaba interesado en sus movimientos y negocios, siempre que estuvieran fuera de los límites de la ciudad, aumentaron sus actividades haciéndolas crecer gradualmente, explotando los recursos que se dejaban de lado por parte de los cainitas de la ciudad.

Los Independientes aprovecharon y fomentaron el boom turístico de la costa, haciendo que lo que antes eran pequeños pueblos como Marbella crecieran, convirtiéndose en símbolos del turismo y de riqueza.

El fin de la dictadura obligó al Sabbat a adaptarse a los nuevos cambios. Los Obispos de Santos habían tomado buena nota de los movimientos de sus ahora vecinos Independientes, copiando sus políticas de expansión económicas. En este momento eran evidentes dos cosas para la cúpula de gobierno Sabbat. La primera era la ventajosa posición que habían tomado los Independientes, y la segunda es que necesitaban un cambio de políticas que se adaptara a los tiempos de cambios. El gran problema era Santos.

La idea de expulsar a los Independientes fue vetada por el Arzobispo Santos. No estaba dispuesto a debilitar sus filas y recursos ante la posibilidad de un ataque de la Camarilla, que solo él esperaba que ocurriera. Por lo tanto la situación desembocó en una alianza entre Sabbat e Independientes. El Sabbat era nominalmente el gobernante de la provincia, y a cambio de que los Independientes siguieran en sus dominios, estos les pagarían una serie de tributos.

Con respecto a Santos, la solución fue sencilla:a obsesión del Arzobispo por la seguridad lo absorbía, por lo que mientras los Obispos las atendieran, o le presentaran proyectos en ese sentido, ellos podrían ocuparse de la ciudad sin ningún tipo de intervención por parte del Arzobispo.

La Conquista de Málaga

El proyecto de la Conquista de la ciudad surge fuera de las fronteras españolas. Alonso Martínez, un Ventrue asentado en Inglaterra desde hace años, es el ideólogo del proyecto de la toma de Málaga. Sabe las posibilidades de la ciudad y tiene un plan para expulsar al Sabbat, lo que no tiene son los recursos ni el poder suficiente para llevar el proyecto acabo. La oportunidad para Alonso surge con el nombre de Ernest Wilde. Wilde es un Toreador, con una considerable cantidad de capital y un nombre reconocible, además de un amante de la cultura española. Este Toreador no tiene intereses políticos, de hecho vive apartado de cualquier tipo de intriga, pero Alonso es inteligente y sabe tocar las teclas necesarias para que Wilde acabe apoyándolo, con su nombre y su fortuna.

Moviéndose en las sombras

Alonso lanza la primera fase de su plan prácticamente en solitario. Con el respaldo de los recursos de Wilde, pasa todo un año dedicado a conseguir información de la ciudad y sus habitantes. Sus movimientos están enfocados tanto al mundo mortal como al de la Estirpe. Compra terrenos y edificios, invierte en negocios dentro de la provincia y la ciudad, extorsiona y compra a funcionarios de la ciudad y envía vástagos Independientes para reconocer el terreno y recaudar información de primera mano.

Las fuerzas

Tras los movimientos en las sombras, y haber recaudado toda la información que creyó necesaria, Alonso decide que es el momento de anunciar el proyecto de conquista en los círculos de la Camarilla, comenzando así el reclutamiento de las fuerzas de conquista.

Un variado número de vástagos se unen al proyecto, viendo las posibilidades de la ciudad. Alonso aumenta las filas de sus fuerzas contratando cuadrillas mercenarias y convenciendo a Anarquistas neonatos con promesas de futuro para ellos y su movimiento.

Día uno

Un carguero, propiedad de Natalia Pacheco, una Gangrel participante en la conquista, atraca en el puerto de Málaga apenas unas horas antes del amanecer. Las cuadrillas de vástagos, mercenarios y neonatos sobre todo, desembarcan lanzando un ataque rápido contra los Sabbat apostados en el puerto como vigilancia. La Camarilla acaba con rapidez con sus enemigos antes de que salten las alarmas, manteniendo su llegada oculta.

Día dos

Al anochecer del día siguiente las cuadrillas de la Camarilla se hacen notar en los límites del puerto, haciendo saltar las alarmas del Sabbat y activándose los protocolos de seguridad. Se blindan los refugios comunales y de los mandatarios de la secta, se montan controles en los principales accesos a la ciudad, y se envían manadas al puerto para acabar con los invasores.

La noche en el puerto está plagada de escaramuzas y ambos bandos sufren bajas. Al amanecer, el enfrentamiento acaba en empate, por lo que el Sabbat se retira del puerto y las cuadrillas de la Camarilla se refugian en el carguero.

Día tres

Durante el día se intenta tomar medidas contra el carguero que hace de refugio a la Camarilla. Pero el trabajo de Alonso había sido meticuloso. Las autoridades humanas no acaban de actuar, perdiéndose las órdenes que llegaban del Sabbat en un cúmulo de contradictorias, y en una consiguiente inactividad contra el carguero y refugio Camarilla.

La noche trae de nuevo los combates al puerto, resultando en un repliegue de la Camarilla y la recuperación de varias zonas por parte del Sabbat. En este punto la Camarilla comenzaba a estar en apuros, cada baja para ellos cuenta, mientras que el Sabbat refresca sus fuerzas con nuevas manadas.

Día cuatro

El cuarto día la policía hace acto de presencia en el puerto, varias patrullas se despliegan por la zona, pero sin tomar medidas de ningún tipo. Los intentos de abordar durante el día el carguero, precintarlo o alejarlo del puerto no surten efectos por culpa de una lenta burocracia.

Antes del anochecer la policía abandona el puerto y los combates entre vástagos se renuevan. El Sabbat decide acabar de una vez con la amenaza y envía una gran cantidad de efectivos al puerto. Las cuadrillas de asalto de la Camarilla se ven muy superadas y solo la presencia de algunos antiguos entre ellos hace aguantar el envite Sabbat.

Con buena parte de las fuerzas Sabbat en el puerto, Alonso da comienzo a la segunda parte del plan de conquista. Varias cuadrillas entran por el norte y el este de la ciudad, y comienzan a realizar ataques quirúrgicos contra puntos claves usados como refugios de los altos cargos Sabbat, comenzando a descabezar la Secta.

El propio Alonso encabeza una de la cuadrillas de ataque, que tras varios asaltos decide dirigirse a la alcazaba donde se encuentra el Arzobispo Santos, con intención de zanjar la batalla de un golpe.

En el puerto la situación empieza a ser crítica para la Camarilla, la manadas Sabbat siguen con su ataque ajenos a la situación en el interior por lo que las cuadrillas de asalto se ven obligadas a retroceder hasta el carguero, en un intento de mantener a raya a las fuerzas de defensa.

Alonso y Santos se encuentran en la alcazaba y comienza un combate a muerte. La ventaja está a favor de la Camarilla, sin embargo en el combate singular entre los dos antiguos el Arzobispo supera al Ventrue destruyendolo antes de darse a la fuga.

La noticia de la muerte de Alonso y la huida de Santos corre como la pólvora por la ciudad. En el puerto, parte de las fuerzas del Sabbat se retiran con órdenes de proteger al arzobispo. La Camarilla ve un gesto de debilidad cuando parte del enemigo se retira, lanzándose en un contraataque desesperado. El contraataque debilita y rompe el cerco del Sabbat en el puerto y varios miembros de la Camarilla se adentran en la ciudad.

Desde ese momento la batalla acaba convirtiéndose en una cacería, en la que las distintas cuadrillas de la Camarilla buscan al Arzobispo Santos para destruirlo. La última batalla tiene lugar en el subsuelo, en la zona de la Carretera de Cádiz. Los vástagos que rompieron el cerco, con un antiguo Brujah llamado Björn, fueron los primero en dar con el Arzobispo y su escolta. El combate fue rápido y sangriento y el Brujah acabó con la no vida del Arzobispo, y por lo tanto con el gobierno del Sabbat en la ciudad.

Björn a punto de matar a Santos

El Sabbat en desbandada

Con la muerte del Arzobispo Santos, quedó clara la derrota del Sabbat, que degeneró en una desbandada generalizada de los supervivientes de la Secta. Apenas concluida la batalla, una Gangrel llamada Leire reúne una cuadrilla decidida a perseguir al enemigo fuera de la ciudad y retomar las zonas rurales de la provincia. Vuelve un mes después, con las fuerzas mermadas, pero con la noticia de la victoria en la provincia y varios vástagos que se refugiaban en la serranía, fuera de la influencia del Sabbat y leales a la Camarilla.

¿Y los Independientes?

Meses antes de la conquista, Alonso visitó a los Independientes en la misma Marbella. Su intención era conseguir el apoyo de estos en la próxima conquista. Tras una dura negociación consiguieron llegar a un acuerdo.

Los Independientes podrían mantener sus dominios y negocios, incluidos los relacionados con la ciudad de Málaga ya existentes, a cambio de una no participación en la batalla. Cuando el Sabbat perdió, varios creyeron poder encontrar refugio entre sus aliados Independientes, pero solo encontraron rechazos y negativas a sus peticiones.

La Málaga Camarilla

En el 2002 la Camarilla, con el Ventrue Alonso Martínez a la cabeza, se lanza a la conquista de Málaga expulsando al Sabbat tras décadas de supremacía. Desde aquel año hasta nuestros tiempos el gobierno de la ciudad, y la provincia en sí, ha cambiado y evolucionado.

Alonso Martínez murió durante el ataque a la ciudad, en un combate singular contra el Arzobispo Santos, dejando a la Camarilla huérfana de líder. Entre los vástagos de la secta triunfadora, surgió la imagen de Björn Brazo de Piedra, antiguo y belicoso Brujah , que tras acabar con el arzobispo Sabbat se autoproclamó Príncipe. Nadie se opuso al nombramiento, en gran parte por la edad y el poder de Björn.

A pesar de su naturaleza guerrera, Björn honró los pactos que Alonso Martínez forjó antes de la conquista, permitiendo formar un consejo de primogénitos y más importante aún, renovando el tratado firmado con un grupo de Independientes al oeste de la ciudad, en la zona conocida como Costa del Sol.

En estos primeros años se formó el mapa político de la provincia, la cual quedaba bajo dominio Camarilla, a excepción por la zona de Costa del Sol, en manos Independientes.

Björn Brazo de Piedra permaneció como Príncipe durante un par de años, más por el hecho de un posible contraataque Sabbat que por el deseo de gobernar. En esto años favoreció en gran medida al clan Brujah , en detrimento del resto de clanes.

Pasado un tiempo, aburrido del poder y la ausencia de acción en la ciudad, Björn abdicó de su puesto marchándose en busca de lugares más atractivos para sus intereses. En ese momento la Primogenitura, formada por los clanes Nosferatu, Brujah , Toreador y Ventrue se enzarzaron en una batalla política por el puesto de Príncipe de Málaga.

El honor recayó finalmente sobre el Toreador Ernest Wilde. Su importancia en la conquista de Málaga era crucial, ya que fue el principal socio de Alonso, financiando las operaciones casi en su totalidad. Hoy por hoy sigue ostentando el puesto, aunque es algo más simbólico que otra cosa. Ernest delega sus funciones en su chiquilla, y primogénita Toreador, Carmen Arcos y en la Primogenitura en sí, prefiriendo dedicar su tiempo a objetivos más mundanos.

El mapa político de la ciudad ha cambiado considerablemente en los últimos años. En clan Brujah ha perdido poder y una gran suma de dinero, debido a malas inversiones y a la crisis del ladrillo. Los Ventrue por su parte están en alza, no solo han mantenido su posición y posesiones sino que han aumentado, en detrimento de los Brujah en algunos casos. Los Toreador han conseguido el monopolio de galerías e instituciones dedicadas al arte, fomentando además en todo lo posible. El clan Nosferatu parece ser el único que se ha mantenido en su línea, sin destacar, para bien o para mal.

Hace apenas dos años el clan Tremere llegó a la ciudad, para sorpresa de su representante fueron recibidos con los brazos abiertos, ofreciendo un puesto en la Primogenitura incluso. Los Gangrel por su parte no tienen representación política alguna. Pero entre ellos destacan dos vástagos, el apodado “Sietemuelles”, asentado en Ronda, la cual es su dominio en exclusivo, desde los tiempos de Björn, y en el que no permite intruso alguno ya sea Camarilla o de cualquier afiliación y la antigua Leire, combatiente en la conquista y lo más parecido a una líder dentro del clan. Por suerte para los Gangrel, la recién llegada primogénita Tremere tienen una afinidad manifiesta hacia el clan, y hacia Leire más concretamente.

Al oeste, en la Costa del Sol, gobierna un triunvirato de Independientes, asentados desde los tiempos del Sabbat en la zona y ahora, aliados y socios de la Camarilla. Este heterogéneo grupo está formado por un representante del clan Assamita, un Ventrue independiente , líder de la Bratva y un Tzimisce igualmente independiente, del este de Europa. Cabe destacar que antes de la llegada de la Camarilla existía un cuarto elemento de gobierno representado por el clan Giovanni, el cual fue expulsado a petición de la Camarilla.

Cada cual de los gobernantes actuales tiene sus intereses y ambiciones haciendo que sus relaciones internas pendan permanentemente de un hilo. Málaga es una mina de posibilidades esperando a vástagos y cainitas con las capacidades adecuadas para explotarlas.

Situación del mapa de la provincia en la actualidad